Quiénes somos

CANEM está formada por más de 100 familias con miembros que sufren diabetes y epilepsia, más de 120 perros de alerta médica que han mejorado las vidas de estas personas y un pequeño equipo de profesionales.

Es lo que con mucho cariño llamamos “La Tribu” ya que compartimos experiencias y momentos que nos unen para siempre.

Para que conozcas mejor como empezó todo, te presentamos a los 3 primeros miembros de esta tribu.

Paco Martín

Lidia y Cini

Lidia, fue la primera usuaria de un perro de alerta médica y hoy es Psicopedagoga en la Fundación, además, de una de sus caras más visibles.

Conoció CANEM a los 17 años y a esa edad como todos, buscaba mayor autonomía.

Quedarse sola en casa un fin de semana, darse una ducha con tranquilidad, no tener que estar pegada al móvil para que su familia esté tranquila, dar paseos sola… Lo que cualquier joven de 17 años quiere pero que, cuando eres un joven con diabetes, no es tan fácil, debido al miedo a las hipoglucemias.

Había visto un reportaje sobre perros de alerta médica en la televisión y pensaba que solo estaban disponibles en EE.UU.

Descubrió que no era así; que en su ciudad, Zaragoza, existía la posibilidad y además, había un centro muy cerca de su casa.

Ese centro era CANEM, el lugar en el que hoy trabaja.

En su primera visita conoció a Paco que se dedicaba a la educación de perros desde hace más de 20 años. En este campo había conseguido todos sus objetivos: preparar perros para personas en silla de ruedas, autismo, ceguera…y para el ejército, detectando explosivos.

Este último detalle fue clave para Lidia que pensó: «Confía su vida a la nariz de un perro, si alguien puede ayudarme es él”.

Así empezó la magia.

Paco adiestró al primer perro de alerta médica de CANEM, Cini y mucha emoción se lo entregó a Lidia. Cini, detectó la primera crisis de hipoglucemia a los cuatro meses, lo que significaba que el proyecto funcionaba y fue el principio de una larga amistad.

Lidia ganó en autonomía y gracias a Cini y Canem tomó las riendas de la diabetes y su vida cambió.

Cuando conoció CANEM estudiaba Magisterio, una carrera que había escogido porque le encantan los niños, gracias a su contacto con la fundación se dio cuenta que lo que le gustaba era atender a las personas y ayudarlas, por eso se especializó en Psicopedagogía y dada su experiencia personal en el tratamiento de diabetes.

Paco considera que todo lo que había hecho anteriormente en su vida profesional le ha llevado a liderar ahora un proyecto como CANEM que mejora la vida de tantas personas.

Como ves, CANEM ha supuesto tanto para Lidia como para Paco ese momento en el que tu propósito vital y tu carrera se unen y encuentras tu vocación.

Haz posible que las personas con diabetes y epilepsia mejoren su vida.